La poesía es el nido donde el «tú» duerme,
esa estrella en la noche que te palpita;
esos aires que empiezan a moverse
allá donde solo la luna te mira
y que luego crecen y crecen
para restallar, al filo de tu inmensa garganta,
con tu lengua de espuma saltarina.
La poesía son las conchas que en tu playa sueñan
rescatar de la arena sus exiguas vidas,
y las huellas tridáctilas del chorlitejo en vela
que por el mundo lleva los colores de tu orilla.
Esos salados en flor
que esperan el rocío de tus despertares,
esos muros añejos
que desde Sancti Petri escuchan tus afanes.
La poesía es esa punta de tierra,
cual boquerón volando en tus entrañas,
que a besarte se lanza, predispuesta
a recibirte con cada marea
y a esperarte cuando tu humor se pausa.
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Pablo Fernández de Salas
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