La cruz de una bandera

 

Al fondo veo volar la bandera
que es mi presente y pasado;
mi presente en las luces del norte
que germinan a mi lado
—un verdor que desde el suelo estira—
y también en mi pasado.
Son los recuerdos de un campo infante
entre las lomas de Ronda,
la niebla de raíces de madre
en el corazón de Europa.
Es la esperanza verde que espera
tener futuro en la Tierra.
Es el alma que en la vida vive
y en el tiempo sobrevive.
Es la chispa que en el mar se crea,
como el sudor de las olas,
y a lomos del viento de la historia
ella vuela,
            vuela,
                      vuela…
Bandera, ¡ay, que al fondo flameas!
¡Qué inútiles tus rencores!
¡Qué inútil tu orgullo y tus canciones!
¡Qué inútil, ay, tu berrea!
Y, sin embargo, ¡ay, sin embargo
ahí te miro oscilante
con tu destino en mí, tremolante,
recordándome el pasado!
¡Ay de nosotros! ¡Ay, ay, bandera!
Dos peones sin raíces
intentando volar libres,
pero enganchados en las fronteras.

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Pablo Fernández de Salas

 

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