Neutrinos

 

En silencio, inadvertidos,
llegan al mundo y lo pueblan.
Les atrae la soledad;
nacen, suspiran por ella.
De uno en uno, poco a poco,
sin anunciar su presencia,
desde el comienzo de todo
vagan aislados y sueñan.
Motitas de soledad,
partículas de poeta.
Sin prisa en su deambular,
filósofos en su esencia.

Atraviesan el espacio,
las nubes, el sol, la tierra…
Sin detenerse ante nada,
sin que nada les detenga.
Se multiplican sin pausa,
con cada evento, sin meta;
en las estrellas y el mar;
en el aire y los planetas.
Cuando truena, cuando besas,
cuando el Universo piensa.
Motitas de soledad,
filósofos en su esencia.

Débilmente interactúan,
aunque no hacerlo quisieran,
y por eso se disfrazan
si sienten que les observan.
Vinagre, aceite y sal;
sabores de nuestra tierra.
Azúcar, canela y pan;
torrijas que te envenenan.
Oscilan, giran y oscilan,
en el baile que interpretan;
actores inesperados
de las radiaciones beta.

Hoy los físicos los buscan
prendados de su belleza;
fantasmitas singulares,
ni radiación ni materia;
portadores de la clave
que teorías abre y cierra.
Como a un amor enfermizo
los persiguen con sus tretas.
Pero ellos se resisten,
almas libres de cadenas;
sin prisa en su deambular,
partículas de poeta.

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Pablo Fernández de Salas

 

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