Pasodoble al carnaval gaditano

 

Y al subirse el telón,
ahora en estas fechas, llegado febrero,
de la imaginación
se alzan vendavales de letras y sueños.
Y se descubre el velo,
y se desgarra el tiempo.
Y la ciudad nos muestra
su secreta tez:
una luna lunera,
tacita de argéntea piel.
Pitos de caña, bombo y cuplé.
A ritmo de tres por cuatro,
lo mismo bailan reinas y reyes
que abogados y payasos
o lo que quiera cantar la gente.
Canta la gente.
Canta la gente
la canción
de una pasión
que se desborda al atardecer
en la orillita de la Caleta.
La canción
que es el antídoto a ese veneno
que el capitán te engarfia en las venas.
La canción que te condena.
Y es que al subirse el telón del Falla
las gargantas rugen
y vibran las tablas;
el teatro seduce
bañando la sala
con su tibia luz.
Un hechizo que atrapa emociones
y transmite su eco;
palabras y voces:
la sangre de un pueblo
que cuenta su verdad,
envuelto en su disfraz,
espantando su pesar en carnaval
cantando versos.

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Pablo Fernández de Salas

 

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