Soneto de otoño

Con tonos de otoño brilla la luna,
tonos de otoño que en la savia vierte.
Cuando el abedul con el sol despierte
sentirá el veneno de su fortuna.

Verde su infancia junto a la laguna,
de rojo se tiñe: de rojo muerte.
Y, sin embargo, evita su suerte
mientras prepara su tumba y su cuna.

Es un ave fénix que abre sus alas
y en una nube de fuego se pierde.
De amarillo a rojo cambia sus galas

cuando otoño sangra e invierno muerde.
Tras unos meses a la funerala
vestirá de nuevo un plumaje verde.
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Pablo Fernández de Salas

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