Fiordo

Muy abajo en la distante imagen que ofrece la ventanilla del avión veo cómo te alejas, las sombras y los destellos del sol, en rápido movimiento, sondeando tu superficie. Tan larga, tan profunda, tan amplia es tu historia que los días perdidos entre las cicatrices de tu vida no llegan ni a un suspiro de tu ancestral existencia. ¿Qué son un puñado de horas apretadas entre un martes y dos miércoles frente a decenas de centenares de siglos?

Nos volvamos a ver o no, gracias por dejarme tropezar en tu camino.

Fiordo

Tan profundas las cicatrices
que el tiempo ha dejado en tus playas.
Tan profundas las marcas.
Tan hondos los valles
excavados por las glaciaciones.
Tan calmados parecen, y parecieron sin duda,
Tan calmados parecen, y parecieron sin
duda,
mientras el paso de las eras
horadaba la roca con su espuma.
Azules tus mechones mojados,
canosas tus puntas afiladas,
preocupados tus surcos encantados
por el devenir de tu historia de hadas.
¿Cómo es sentir el ahora
devorando vidas humanas?
¿Cómo es vivir las edades de la humanidad
¿Cómo es vivir las edades de la
humanidad
cual años, o meses, o semanas?
El cosquilleo de nuestros pies en tus laderas,
El cosquilleo de nuestros pies en tus
laderas,
la comezón de nuestros túneles y carreteras.
la comezón de nuestros túneles y
carreteras.
Qué rápido debemos de cambiar tu paisaje
comparados con el latir de los glaciares.
comparados con el latir de los
glaciares.
Adiós. Ya te veo marchar en la distancia.
Adiós. Ya te veo marchar en la
distancia.
Adiós. Y, si nos volvemos a ver,
no reprobaré que no reconozcas mi mirada
no reprobaré que no reconozcas mi
mirada
cuando acostumbras ver en el cielo
cambiar el baile de las estrellas.

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Pablo Fernández de Salas

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