Al tempo del colibrí

Teniendo a tu disposición tantas posibilidades, es imposible elegir solo una, o dos, o tres. Flap, flap, flap, un poco de aquí y un poco de allá. Empezadas tienes las flores, y por acabadas las das en cuanto te llega el aroma de una, dos y tres más. Flap, flap, flap. Esta parece interesante, esta otra dulce de más. ¿Y esta? Diferente a las otras. ¿Y esta? Como las demás. Esta ya la conoces, y esta está por probar. Con este ritmo que llevas, yo me pregunto: ¿de cuál te vas a acordar?

Al tempo del colibrí

Tú que mueves tus alas
pa’ que nadie las vea.
Tú que libas sin pausa
y a mil flores te acercas.
Dime tú qué recuerdas.
Los vientos exfoliando tus memorias
al ritmo que las creas;
las hojas de un otoño acelerado
sin tiempo de encallarse en las aceras.
¿Y el sabor de las flores?
Un cocktail. Una fuente. Metralleta.
Flap, flap, flap a la vida
tus plumas coloridas.
Geranios. Heliconias.
Hibiscos y begonias.
Álamo tulipán. Un aretillo.
Y de postre un ave del paraíso.
Pa’ que nadie te vea
tus alas aleteas.
Tú que libas nuevas flores a miles,
dime, ¡oh, dime que yo lo comprenda!
Dime ¿tú qué recuerdas?

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Pablo Fernández de Salas

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