Clímax

Breve. Intenso. Un final que se recrea a sí mismo desde un comienzo ya de por sí vertiginoso. El poeta desconoce el camino que lo ha llevado hasta la cima, pero ya no busca respuestas. Una cima que en realidad es su cima, pues nadie más la comparte. Tampoco le importa. Lo único que merece la pena son esos poemas que, verso a verso, estrofa a estrofa, lo han acompañado siempre; esos poemas que, hablando a través de sus dedos, han fundido su rima en un torrente que desemboca en el postrer aliento del poeta.

Clímax

En este agónico suspiro que me queda,
hoy escribo sin pesar mis últimas palabras.
Con furia roja sobre el mar azul ya se enfrentan
mis ojos a la parca. La pasión se desata.

De ónice el polvo en resueltas volutas se expande.
Son pedacitos del alma que empieza a escaparse.

El fuego consume la ira en vapores grises
que refulgen difractando el brillo de la vida,
vida que en un arrebato de poesía extinguen
los poemas de una pluma en corazón hundida.

creativeCommons

Pablo Fernández de Salas

 

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